Extraterrestres en una granja

Después de escuchar el relato de Baltasar Cavero Andreu, de 51 años, que en aquella época trabajaba como pastor, y en vista de otros casos similares ocurridos a lo largo del mundo, me inclino a pensaren la posibilidad de que los seres que vio el citado vecino de la localidad de El Burgo, en Ebro, Zaragoza, fueran efectivamente tripulantes extraterrestres.

Por J.J. Benítez


Tres hombres a mitad de camino
He aquí cómo sucedieron los hechos, contados por el propio Baltasar Cavero:

"Aquel atardecer, hace ya meses, regresaba yo en mi moto hacia el pueblo. Había encerrado Las ovejas en el corral e inicié el descenso hacia El Burgo".
Cuando me había alejado cosa de un kilómetro, vi a tres hombres en mitad del camino. El sendero está en muy malas condiciones y no podía correr demasiado con la moto. Pero llegué a verlos a unos 40 ó 50 metros. 'Será la Guardia Civil', pensé. Pero no. No eran ellos...
lnstintivamente puse la luz alta y aquellos seres dieron media vuelta, iniciando una carrera camino abajo.
Les seguí como unos doscientos metros, pero al llegar a una de las curvas desaparecieron. Paré incluso la moto, pero ya no vi a nadie. Y no sé dónde pudieron meterse..."

JJB: ¿Cómo eran ?
BCA: No me parecieron normales. Vestían unas ropas blancas. Eso fue lo que más me llamó la atención. ¿Qué hacia gente como aquélla, vestida con uniformes blancos, en mitad de esas lomas desiertas? Pero, además, ¿por qué echaron a correr cuando me vieron aparecer?

JJB: ¿Recuerda algún detalle?, ¿vio sus rostros?
BCA: Al dar media vuelta e iniciar la carrera vi que llevaban en la espalda como dos bandas azules que bajaban desde los hombros a la cintura. Pero no, no pude ver sus caras.

JJB: ¿ Llevaban armas o algún instrumento o herramienta?
BCA: No, creo que no.

JJB: ¿Qué altura tenían ?
BCA: No eran bajos, no... medirían un metro y ochenta centímetros. O más. Y corrían ligero...

Encuentro repetido
Aquella noche Baltasar Cavero Andreu llegó a su casa un tanto sorprendido y alterado.
"Aquel los hombres no eran normales - insistió -; estoy acostumbrado a vivir en el campo y sé que jamás habíamos visto una cosa igual por aquellos pagos".

JJB: Pero dos días después...
BCA: Sí, dos días después volví a encontrarlos...

JJB: ¿Y cómo sucedió?
BCA: También al atardecer me dirigí al corral, a fin de ver cómo estaba el ganado. Y al llegar a la puerta me extrañó el grado de excitación de las ovejas y de los perros. El ganado se apretaba contra una de las paredes. Al intentar abrir el candado vi por uno de los huecos que tiene el portalón a dos de aquellos seres que había visto en mitad del camino. Eran idénticos. Llevaban uniformes blancos y parecían apretarse contra la pared. Desde luego, creo que me vieron.

Denuncia del hecho
El susto fue tan grande que el pastor, olvidándose de todo, salió en dirección al pueblo. Allí se presentó, sin aliento, denunciando el hecho en el cuartel de la Guardia Civil. Pero cuando la policía subió hasta el corral aquellos seres habían desaparecido.

JJB: ¿Se llevaron algo?
BCA: No, nada. Conté las ovejas y todo estaba perfectamente. Sólo hubo un hecho que me extrañó mucho. Al día siguiente de encontrar a aquellos tres seres en mitad del camino, regresé al corral y eché de menos a uno de los perros. Había desaparecido. Regresó aquel mismo día, hacia las tres de la tarde. Y es extraño, porque se trata de un perro que cuida ganado y que jamás abandona el corral. Yo pienso que aquellos hombres o lo que fueran, debieron asustarle...

Lugar ideal
Después de este segundo encuentro, los extraños seres no han vuelto a ser vistos. En compañía de uno de los vecinos de El Burgo de Ebro visitamos el mencionado corral. Desde el pueblo hasta el lugar hay, en efecto, dos kilómetros. El camino de polvo blanco serpentea entre lomas y terrenos baldíos sin el menor vestigio de civilización. El lugar, en suma, reúne las condiciones ideales para un aterrizaje de este tipo y para las posteriores exploraciones por parte de sus pilotos. Las características de los seres vistos por Baltasar Cavero Andreu coinciden con la de otros casos de desembarco, ocurridos en Salamanca, Algeciras y Benacazón. Aunque la nave no fue vista por el pastor, dado lo inhóspito del lugar, es posible que aquélla descendiera en cualquiera de las muchas lomas y repliegues que ofrece el terreno, permaneciendo oculta a los ojos de los escasos pastores que guían su ganado por dicha zona.

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