Un piloto paralizado por un OVNI

No me cansaré de repetirlo. Las personas que carecen de un mínimo de información en el tema OVNI consideran que todos los testigos del paso o aterrizaje de estas naves son siempre de una mínima cualificación profesional o cultural. Cuando se logra reunir ese mínimo de documentación sobre este trascendental asunto, las cosas cambian.

Por J.J. Benítez


No hace muchos meses -y en este afán de aportar datos y documentación- nuestra revista os brindó en auténtica primicia, las primeras pruebas oficiales de las Fuerzas Aéreas Españolas. Esos 12 casos OVNI -ratificados por el Gobierno- demuestran plenamente cuanto aquí estamos comentando. Porque en esos documentos oficiales sobre la presencia de estas naves sobre nuestro país, los testigos eran, nada más y nada menos, que pilotos civiles y militares, radaristas, marinos de guerra y personal del Ejército de Tierra. Y en esa linea de aportar también al lector testigos de sólida preparación técnica y cultural traigo en esta ocasión el caso de un piloto español. Un caso que llegó hasta mi en tina de mis investigaciones y «rastreos» tras los ovnis por tierras de Sevilla.

La verdad es que conocí a don Antonio Manzano Vida en unas condiciones realmente «curiosas». Aquella sofocante mañana del verano andaluz me obligó a detenerme en un bar de Sanlúcar la Mayor, con el afán de comer algo. Aquel restaurante se encontraba repleto. Y ya me disponía a dar media vuelta y abandonar el lugar cuando, al fondo de la sala, observé una mesa en la que se distinguía un plato con la comida recién servida.

Imaginé que la mesa estaba ya ocupada. Pero, «algo» me impulsó a acercarme. Y tomé asiento frente al citado cubierto. A los pocos segundos aparecía ante mí un hombre de unos 54 años que pareció comprender mi situación y me invitó sonriente a que compartiera con él la mesa y la no menos apetecible botella de vino.

Tras los primeros minutos de violento silencio, la conversación fue surgiendo espontánea y natural. Tampoco sé exactamente cómo fue, pero a los pocos minutos yo había preguntado ya a aquel perfecto desconocido cuál era su opinión sobre los ovnis. No olvidaré jamás su expresión. Su mano detuvo la cuchara a medio camino entre el plato y la boca y me observó en silencio, con una mirada grave.

"Un asunto muy serio"
- Los ovnis -me respondió-, son un asunto muy serio... ¿Qué sabe usted de ellos? - me preguntó a su vez.

Le expliqué mi postura. Al concluir, Antonio Manzano me pidió que le escuchara con toda atención.

- Mire -me dijo-, yo soy piloto. Y le voy a contar lo que me ocurrió en una madrugada, hace ya algunos años...

No daba crédito a lo que estaba escuchando.

- ... Recuerdo que era octubre -prosiguió el piloto-. Yo había ido a cazar a un lugar próximo a Algeciras y que llaman «El Cobre». Serían las tres de la madrugada cuando empecé a subir el cerro de «La Rejanosa», con dirección hacia «Los Alamillos». Mi intención era buscar un apartadero para cazar conejos. La noche era clara y estrellada. Pues bien, al llegar a lo alto del cerro observé en la vaguada -a pocos metros - una luz que se balanceaba suavemente a muy poca altura del suelo.
Quedé paralizado. No supe bien qué fue lo que me sucedió. Pero yo quedé totalmente inmóvil. Era imposible dar un solo paso. Sin embargo, podía ver y escuchar... Aquel objeto era redondo. Tendría un diámetro de unos ocho metros. Y el color de la luz -muy intensa- me recordó la tonalidad de una plancha de cobre cuando se mete en el fuego. Pasó de un rojo al azul violáceo. Estaba flotando sobre el suelo, como le digo, y, junto al objeto, había. un ser muy alto. De unos dos metros. Tenía un traje como de vidrio o plástico y me daba la espalda.

- Y aquel ser, ¿se encontraba lejos del objeto?
- No. Muy cerca. Parecía observar algo de aquel aparato. Creo que ni siquiera se volvió hacia mi. A los pocos segundos, aquel ser se dirigió al objeto y pareció introducirse por su parte inferior. Yo seguía paralizado, con una linterna en la mano.

- ¿Y qué sucedió?
- A los tres o cuatro minutos, el objeto empezó a ascender lentamente y con un movimiento de balanceo. Al subir iluminó el campo con una luz rojiza. Y lo impresionante es que no se escuchaba el menor ruido. Sólo, quizás, un zumbido muy leve. Permaneció inmóvil durante unos segundos, como a ocho o diez metros de tierra. Después se disparó en un ángulo de 45 grados, perdiéndose hacia el Norte en cuestión de cinco segundos. ¡Jamás, en mis 35 años como piloto, he visto una velocidad de arranque semejante!
En esos 5 segundos, la luz cambió nuevamente de rojo a un blanco azulado. En ese momento recobré los movimientos. No salía de mi asombro... Mi reloj se había detenido en las tres de la madrugada. Y ya no pude conseguir que funcionara.

Gran cruz de hierro
Este piloto -actualmente retirado- tiene en su haber 18.000 horas de vuelo. Y según pude averiguar posteriormente, Antonio Manzano Vida se encuentra en poder de la Gran Cruz de Hierro de Primera Clase, una de las máximas condecoraciones alemanas, concedidas por sus campañas como piloto durante los combates de Stalingrado. Antonio Manzano Vida tiene también en su haber dos medallas de Sufrimiento por la Patria; fue entrenador de pilotos civiles en Tablada; ha trabajado en la difícil especialidad de piloto fumigador, habiendo pilotado -entre otros- los siguientes tipos de aviones: «Fiat» (italiano), «Hensceell» (alemán), «Heikel III» (alemán) «Messernith-l10» (alemán), «Savoia-Marchetti-109» litaliano), «Cappronni» litalianol, «Buckers» (alemán), «Junkers-52» lalemán), «T-6» (entrenamiento de guerra), «Trust-Comander» (USA) y «Pipper-Cup».
Pocas personas, en definitiva, podrían conocer como este piloto los diferentes tipos de aviones...

Antes de despedirnos, aquel hombre me repitió las palabras que pronunciara horas antes:

- «La gente no se da cuenta de lo grave y serio del asunto OVNI »...

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